AxA of empires y Angry Architects. Los nuevos juegos del verano


Cierto es que con una ERE por el medio, y una intención de colocar otra vez un vicedecano, por si no tuviéramos poco con un decano,  esperarías, supongo, una reflexión más profunda y un post malintencionado propio de mi. Pero no. El calor y la desazón hace mella en mí y hoy solamente voy a spamear un post que hice en la genial, brillante, y estupenda página de freakarq. Que tiene el haber y la imprudencia de tenerme como colaborador. Si no la conocen, no sé a que esperan, pues pese a mis artículos es una página divertida a la par que interesante.

Como hay un montaje de nuestros villanos favoritos, y sé que os va ese rollo, no dejéis pues de visitar éste post:

http://www.freakarq.es/juegos-para-arquitectos-angry-architects-y-axa-of-empires/

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La liga de la Justicia arquitectónica se une. AxA


Tras la aparición de un artículo de J.M Muntaner en el País “Arquitectura desamparada” , desamparado me encuentro también, pues realicé hará un mes ya, esta viñeta y un escrito sobre el grupo AxA que desestimé publicar a la espera de la presentación de estos formalmente. Parece, pues, que he perdido mi calidad de primicia y después de leer a Muntaner, mi capacidad de raciocinio también.

Recortando nombres, algún que otro insulto y párrafos enteritos de reflexión profunda, el articulillo queda tal que así. … y disculpen las molestias.

En los oscuros recónditos de la zona alta de Barcelona, se está formando un grupito de arquitectos en la defensa de la arquitectura y el arquitecto. La defensa, sin embargo, solo es para el arquitecto puro y casto, el del típico arquetipo de gafa pasta y viste de negro o blanco, según el caso. Abstenerse funcionarios, Projects managements o algún otro tipo de trabajo que no sea propiamente, la buena, bonita que no barata arquitectura.

Para entrar en este grupo, congregación o llamémosle sin más rodeos, secta, es más complicado que en cualquier otra secta, no vale solo en desnudarse y en dar tu número de cuenta, como en la mayoría de las sectas,  sino que se tiene que haber hecho “buena arquitectura” a poder ser sin ninguna mancha en su currículum o muestrario de obras singulares, y vaya, que si has cogido el autocad alguna vez, lo tienes claro para entrar. Para ellos, todos los que no entren en la concepción de “arquitecto” por ellos entendida, no pueden llamarse arquitectos. No sé cómo les llamaran, pero para ellos, arquitectos no son. El que no es de la secta, no puede ser considerado arquitecto.  ZAS en toda la boca.

Supongo que, esto no lo tengo confirmado, en sus rituales sacrifican becarias y alaban a un dios todopoderoso y omnipresente que no tardó seis días en crear el mundo, si no que tardó 1 año más de lo previsto y con derramas de millones de euros, y supongo también que reencarnado en Mies o en Le Corbusier .

Todo esto me recuerda a la polémica que surgió cuando le dieron un premio ondas a Jorge Javier Vázquez (mermelada) y salieron todos los “periolistos” clamando al cielo, que no podía ser que se le diera reconocimiento a alguien que hace telebasura. Pues sería eso, como si los periodistas se unieran para que esas cosas no pasaran. Todos los arquitectos que hacen, lo que es para ellos “arquibasura”, no pueden considerarse arquitectos.

Es por todos sabido el mangoneo que esta élite de superarquitectos, la gran estirpe de la arquitectura, la liga de la Justicia arquitectónica, la “superespecie”, “the best of”, han estado realizando a lo largo de los tiempos. Ahora han decidido agruparse. La lucha consistirá pues en realzar la figura del arquitecto como el ser supremo o el superhombre de Nietzsche. Pero no solo de ideales vive el hombre, si hacen esto es porque quieren quedarse con todo el pastel, claro.

Por el momento, no sé si Comerón puede entrar por trabajos tan alejados de la arquitectura como ser Degano, pero sacrificará a todos los becarios posibles para éste fin. Y mira que muchos ya pensábamos que si no estás colegiado, no eras considerado arquitecto, pues ahora los requisitos se acentúan. Acabar una carrera, larga y tediosa. Hacer un máster para la homologación. Colegiarse. Ganar concursos o conseguir clientes que te dejen hacer lo que quieras y con ancho presupuesto. Entrar en la secta.

Si en algún caso pensábamos en la posibilidad de un acercamiento a la sociedad como técnicos respetados y profesionales, con esto ¡va y la cascas! La división entre los arquitectos que puede acarrear este tipo de “grupitos” me parece, más que nada, peligroso e insultante. Para los que nos lo hemos tenido que currar desde cero, para los que quizá hemos tenido que ceder a las exigencias de un cliente, tanto sea para adaptarnos a sus gustos, como para adaptarnos a su presupuesto, para todos esos que llevan tantos años currándoselo desde la trinchera, que no han tenido la oportunidad de participar en un concurso de magno presupuesto, pues les parecerá un insulto. Y lo es.

Si es que no te han llamado ya, ¡ah! se siente, no consideran que seas arquitecto. Algo habrás hecho que no les ha gustado.

“Somos la mierda cantante y sonante de este mundo” , El club de la Lucha

Pero algo tiene de bueno, que normalmente en una secta se estilan los suicidios colectivos… no caerá esa breva.